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oct
08

Cambio de polaridad solar

Las profecias y el maximo solar
15 de Febrero, 2001 — No se puede saber con sólo mirarlo, pero los científicos dicen que el Sol acaba de sufrir un cambio importante. El campo magnético de nuestra estrella se ha invertido.
El polo norte magnético del Sol, que se situaba en el hemisferio norte hace sólo unos meses, ahora apunta al sur. Es una situación poco común, pero no inesperada.
“Esto siempre sucede alrededor de la época del máximo solar,” dice David Hathaway, físico solar del Centro Marshall de Vuelos Espaciales. “Los polos magnéticos intercambian lugares durante el apogeo del ciclo de las manchas solares. De hecho, es buen indicio de que el máximo solar realmente llegó”.

Arriba: Los conteos de manchas solares, mostrados aquí frente a una imagen de rayos x del Sol, se están acercando a su máximo para el actual ciclo solar. [más información]
Los polos magnéticos del Sol permanecerán como se encuentran ahora, con el polo norte magnético apuntando hacia el hemisferio sur del Sol, hasta el año 2012 cuando se reviertan de nuevo. Esta transición ocurre, hasta donde sabemos, cada 11 años en el apogeo de cada ciclo de manchas solares — como un reloj.

El campo magnético de la Tierra también se voltea, pero con menor regularidad. Las inversiones consecutivas del campo magnético terrestre se hallan espaciados por intervalos de 5 mil hasta 50 millones de años. La última inversión ocurrió hace 740 000 años. Algunos investigadores creen que en nuestro planeta hace ya mucho que deberíamos de haber experimentado una inversión del campo magnético, pero nadie sabe exactamente cuando puede ocurrir.

Aunque los campos magnéticos solar y terrestre se comportan de manera diferente, tienen algo en común: su forma. Durante el mínimo solar, tanto el campo del Sol como el de la Tierra, se parece al campo de un imán de barra, con grandes espirales cerca del ecuador y líneas de campo abiertas de campo cerca de los polos. Los científicos llaman a este tipo de campo un “dipolo”. El campo dipolar del Sol es casi tan fuerte como el de un imán para el refrigerador, es decir, unos 50 gauss (unidades de intensidad de un campo magnético). El campo de la tierra es unas 100 veces más débil.

Abajo: El campo magnético básico del Sol, como el de la Tierra, se parece al de un imán de barra.
see captionCuando llega el máximo solar y las manchas solares dan vida a la faz del Sol, el campo magnético de nuestra estrella comienza a cambiar. Las manchas solares son lugares donde intensos espirales magnéticos –cientos de veces más poderosos que el campo dipolar ambiental — se asoman hacia la fotosfera.

Los flujos meridionales sobre la superficie del Sol arrastran campos magnéticos desde las manchas solares situadas en latitudes medias hasta los polos”, explica Hathaway . “Los polos acaban invirtiéndose debido a que estos flujos transportan campos magnéticos apuntando al sur hacia el polo norte magnético y campos magnéticos apuntando al norte hacia el polo sur magnético”. El campo dipolar se debilita uniformemente conforme los flujos opuestos en dirección se acumulan en los polos del Sol, hasta que a la altura del máximo solar, los polos magnéticos cambian de polaridad y comienzan a crecer hacia una nueva dirección.

Hathaway notó la última inversión polar en un “diagrama magnético de mariposa”. Usando datos recolectados por astrónomos del Observatorio Solar Nacional de los E.U. en Kitt Peak, Hathaway pudo graficar el campo magnético promedio del Sol, día a día, como función de la latitud solar y del tiempo desde 1975 hasta el presente. El resultado es una gráfica parecida a una banda de grabación que revela los patrones magnéticos que evolucionan en la superficie del Sol. “Lo llamamos diagrama de mariposa”, dice, “porque las manchas solares crean unos patrones en el gráfico que parecen alas de mariposa”.

En el diagrama de mariposa, que se muestra abajo, los campos polares del Sol aparecen como bandas de color uniforme cerca de los 90 grados de latitud. Cuando los colores cambian (en este caso de azul a amarillo o viceversa) significa que los campos polares han intercambiado signos.

see captionArriba: En este “diagrama magnético de mariposa,” las regiones amarillas son ocupadas por campos magnéticos que apuntan al Sur; los azules apuntan al norte. En las latitudes medias, el diagrama está dominado por intensos campos magnéticos sobre las manchas solares. Durante el ciclo de las manchas solares, éstas derivan, en promedio hacia el ecuador — así como las alas de mariposa. Las regiones uniformes en azul y amarillo cerca de los polos revelan la orientación del campo magnético dipolar del Sol. [más información]

Los cambios actuales no se confinan al espacio cercano alrededor de nuestra estrella, añade Hathaway. El campo magnético del Sol envuelve a todo el sistema solar en una burbuja que los científicos llaman la “heliosfera”. La heliosfera se extiende unas 50 o 100 unidades astronómicas (UA) más allá de la órbita de Plutón. Adentro de ella está el sistema solar -afuera es el espacio interestelar.
“Los cambios en el campo magnético del Sol son llevados fuera de la heliosfera por el viento solar,” explica Steve Suess, otro físico solar del Centro Marshall. “Las perturbaciones tardan alrededor de un año para propagarse desde el Sol hasta las partes externas de la heliosfera”.
see captionDebido a que el Sol rota (una vez cada 27 días), los campos magnéticos del Sol serpentean siguiendola forma de una espiral arquimediana. Muy arriba de los polos, el campo magnético se retuerce, como un juguete “Slinky” para niños.

Izquierda: Steve Suess (NASA/MSFC) preparó esta figura, que muestra como se verían los serpenteantes campos magnéticos solares desde un punto situado a unas ~100 UA del Sol.

Debido a todas las vueltas y retorcimientos, “el impacto de la inversión de los campos en la heliosfera es complicado”, dice Hathaway. Las manchas solares son fuentes de nudos magnéticos intensos que serpentean hacia afuera aún si el campo de dipolo se desvanece. La heliosfera no desaparece simplemente cuando los polos se invierten — hay muchas complejas estructuras magnéticas que llenan el vacío que queda.

O al menos eso dice la teoría. Los científicos nunca han visto la inversión magnética suceder de la mejor manera teóricamente posible — es decir, de arriba hacia abajo .
Pero ahora, la asombrosa sonda espacial Ulises podría dar a los científicos una oportunidad para comprobar la realidad. Ulises, una aventura internacional conjunta de la Agencia Espacial Europea y la NASA, fue lanzada en 1990 para observar el sistema solar desde latitudes solares muy altas. Cada 6 años, la sonda espacial vuela 2.2 UA sobre los polos solares. No existe ninguna otra sonda que viaje tan lejos por encima del plano orbital de los planetas.
see caption“Ulises acaba de pasar por debajo del polo sur solar,” dijo Suess, un co-investigador de la misión. “Ahora, va a regresar y volará sobre el polo norte en el otoño”

Derecha: Después de un encuentro con Júpiter en 1992, la sonda espacial Ulises viajó hacia una alta órbita polar. Su latitud solar máxima es de 80.2 grados sur. [más]

“Esta es la parte más importante de nuestra mision”, dice. Ulises viajó por última vez sobre los polos solares en 1994 y 1996, durante el mínimo solar, y la nave hizo varios descubrimientos importantes sobre los rayos cósmicos, el viento solar y otros”. Ahora podremos ver los polos solares durante el otro extremo: el máximo solar. Nuestros datos cubrirán un ciclo solar completo”.
Para aprender más acerca de los cambios en el campo magnético del Sol y cómo son generados, por favor visite “El dínamo solar,” una página electrónica preparada por el grupo de investigadores solares de la NASA/Marshall. Actualizaciones sobre la misión de la sonda Ulises se pueden encontrar en Internet por el JPL en http://ulysses.jpl.nasa.gov.

En las entradas mas adelantadas les hablare del “ciclo de cambio de polos”.

Solarmax. (video)

Este articulo lo coloque por la relación que tiene con el nuevo máximo solar del 2011, con el ultimo cambio de eje, y con la profecía maya ya cumplida.
la profecía maya se cumplió, y el 4-5-6/12/2006 en la misma fecha del cambio en el eje, el sol expulso una llamarada que debilito el campo magnético de la tierra y algo la “jalo”.

Ciencia confirma profecía maya.

El cumplimiento de las detalladas predicciones que la antigua cultura maya hizo para el periodo que media entre los años 1992 y 2012 de nuestro calendario plantea un profundo misterio y una pregunta inquietante: ¿nos encontramos realmente viviendo el final de una era cósmica y veremos dentro de siete años el amanecer de una con signo muy distinto?

Los científicos no saben qué está sucediendo con el Sol. El 20 de enero del 2005, una sorpresiva tormenta solar alcanzó la Tierra con su máximo de radiación sólo 15 minutos después de iniciarse la serie de explosiones, cuando lo habitual son 2 horas. Según Richard Mewaldt, del California Institute of Technology, fue la más violenta en los últimos 50 años. También ha sido la más misteriosa.

Los científicos creían que dichas tormentas se producían en la corona solar por las ondas de choque asociadas a eyecciones de plasma. Sin embargo, en este caso parece haberse originado extrañamente en el interior del Astro Rey, según afirmó el profesor Robert Lin, de la Universidad de California.

Los astrónomos expresaron su perplejidad. El profesor Lin –principal investigador del satélite Reuven Ramaty High Energy Solar Spectroscopic Imager (RHESSI)– concluyó su declaración con una frase muy significativa: «Esto significa que realmente no sabemos cómo funciona el Sol».

En resumen: el insólito fenómeno del 20 de enero ha pulverizado los modelos predictivos de nuestra ciencia.
Pero además, ¿por qué se produce una actividad tan intensa y anómala en este momento? El pico de máxima actividad de nuestra estrella –en su ciclo principal de 11 años– tuvo lugar en el año 2000.

En 2004 los físicos solares observaron una ausencia total de manchas, algo que siempre anuncia la proximidad de un mínimo de actividad.

Dicho mínimo debía producirse entre 2005 y 2006, unos 4 años antes del nuevo máximo, previsto para el año 2010 o 2011, precisamente en vísperas de la fecha para la cual los antiguos mayas profetizaron el final de la era correspondiente al «Quinto Sol» y el comienzo de otro ciclo cósmico, llamado «Sexto Sol».

¿Sabían algo los mayas que nuestra ciencia actual ignora? ¿Podrían ayudar sus textos sagrados a los científicos, desconcertados por el extraño e inquietante comportamiento del Astro Rey?
Y sobre todo: ¿por qué motivo prestó aquella antigua cultura tanta atención a la actividad solar de nuestros días en tiempos tan remotos?

El calendario maya finaliza abruptamente el sábado 23 de diciembre de 2012, 5.125 años despúes de iniciarse la era del «Quinto Sol».

Según sus profecías, la causa física desencadenante es que el Sol recibiría un rayo proveniente del centro de la galaxia y emitiría una inmensa «llamarada radiante» que transmitiría esa radiación a la Tierra y al resto del sistema solar. Este evento precedería al comienzo de un nuevo ciclo cósmico.

Según su cómputo, habrían tenido lugar ya 5 ciclos de 5.125 años, completando una serie de 25.625 años, periodo muy próximo al de «la precesión de los equinoccios», conocido como «Año Platónico» o «Gran Año Egipcio», correspondiente a un ciclo completo formado por 12 eras astrológicas ( 25.920 años).

Según los mayas, en la Tierra cada ciclo de 5.125 años habría sido el escenario de la aventura de una Humanidad –«una raza» en su concepto– y habría acabado con su destrucción, seguida por la regeneración que trae el siguiente ciclo o «Sol». Al comienzo de éste se produce una sincronización de la «respiración» de todas las estrellas, planetas y seres.

El 11 de agosto de 3.113 a.C. los mayas fijaron el nacimiento del «Quinto Sol» –la era actual– cuyo final llegaría en 2012. La Era del Agua habría acabado con el Diluvio, la posterior a ésta con un diluvio de fuego y la nuestra, llamada «del Movimiento», finalizaría con violentos terremotos, erupciones volcánicas y huracanes devastadores.

La mitología de las culturas antiguas más diversas recoge la memoria de inundaciones catastróficas que tuvieron lugar hace unos 12.000 años y de misteriosas lluvias de fuego, hace algo más de 5.000 años, que investigadores como Maurice Cotterell asocian a un gran cometa que rozó la atmósfera terrestre.

La predicción maya también describe los 20 años anteriores al primer día del «Sexto Sol» con cierto detalle. Este ciclo menor, que ellos denominaban Katum, ya ha consumido casi dos tercios de su duración total. Ello nos permite verificar hasta qué punto se han cumplido sus profecías hasta este momento y, en consecuencia, decidir si su nivel de aciertos merece suficiente credibilidad como para prestarles atención.

El último Katum –denominado por ellos «el tiempo del no tiempo»– habría empezado en el año 1992 de nuestro calendario, después de un eclipse de Sol que esta cultura pronosticó para el 11 de julio de 1991 y que se cumplió puntualmente. En el concepto maya se trataría de un periodo de transición, caracterizado por profundos cambios cósmicos, telúricos e históricos.

Es curioso observar que en septiembre de 1994 se produjeron fuertes perturbaciones en el magnetismo terrestre, con alteraciones importantes en la orientación de las aves migratorias y cetáceos, e incluso en el funcionamiento de la aviación.

En 1996, la sonda espacial Soho descubrió que el Sol no presentaba ya polos magnéticos sino un único campo homogeneizado. En 1997 se produjeron violentas tormentas magnéticas en el Sol. Y en 1998, la NASA detectó la emisión de un potente flujo de energía proveniente del centro de la galaxia que nadie supo explicar.

Otra fecha importante de las profecías mayas fue el eclipse total de Sol del 11 de agosto de 1999, que también se verificó puntualmente. Según el Chilam Balam –un libro sagrado maya–, siete años después del inicio del último Katum (1999) comenzaría una era de oscuridad y las convulsiones de la Tierra –sismos, huracanes, erupciones volcánicas– aumentarían sensiblemente.

El 15 de septiembre de 1999, sólo un mes después del mencionado eclipse, una misteriosa explosión proveniente del espacio eclipsó durante horas el brillo de algunas estrellas. Las radiaciones de ondas radio, rayos gamma y rayos X multiplicaron su intensidad por 120. Astrónomos como Richard Berendzen y Bob Hjellming, del Observatorio Radioastronómico de Nuevo México (EE UU), calificaron este fenómeno como un enigma «digno de una investigación detectivesca».

El rayo y la llamarada radiante

Ante estos hechos objetivos cabe preguntarse: ¿podría ser esa misteriosa e inexplicada radiación de 1999 el rayo proveniente del centro de la galaxia que, según los mayas, alcanzaría al Sol antes del año 2012, cuando se dispararan los fenómenos sísmicos? ¿No resulta también evocador de «la llamarada radiante» que, según los mayas emitiría el Sol después de recibir ese «rayo», la igualmente enigmática y anómala explosión solar del 20 de enero de 2005, que ha dejado perplejos y sin respuestas a los científicos?

El eclipse del 11 de agosto de 1999 que precedió a la fuerte radiación proveniente del espacio del 15 de septiembre de 2005 inauguró un periodo de cataclismos naturales.

El día 7 de ese mismo mes se produjo un terremoto de 5,9º (escala Richter) en Grecia, con 218 muertos; el 8, inundaciones catastróficas en China, con miles de muertos; el 17, un terremoto de 7,4º en Turquía, con 15.000 muertos; el 20, un terremoto de 7,6º en Taiwan, con 2.000 muertos; el 22, una cadena de terremotos menos destructivos –entre 2º y 5,2º– en todo el planeta; el 30, un terremoto en Oaxaca (México), seguido de grandes incendios debidos a explosiones de gas, con más de 100 muertos; y el 10 de octubre las lluvias produjeron 300 muertos y 500.000 damnificados, también en México.

No se trata de una lista exhaustiva de catástrofes ni mucho menos, sino sólo de una muestra de algunos fenómenos muy destructivos, ocurridos tan sólo en los dos meses que siguieron al eclipse de agosto. Incluir los conflictos humanos que estallaron en esos dos meses y otras catástrofes naturales requeriría un abultado volumen.

En este mismo número se recogen otros datos sobre el aumento espectacular de los seísmos, erupciones volcánicas y meteoros violentos. La comparación de la intensidad y la cantidad que estos fenómenos tuvieron en los últimos años con periodos anteriores revela que experimentaron un incremento espectacular en este periodo que los mayas denominaron «el tiempo del no tiempo».

Después de la potente y anómala radiación emitida por el Sol el 20 de enero de este año se han disparado las erupciones volcánicas, que ya habían experimentado un incremento notable después del eclipe de 1999. En todo 2004 se registraron 31 erupciones significativas.

Sólo entre enero y abril de 2005, se han detectado 21. Y si sumamos los informes sobre nueva actividad de los volcanes que experimentaron erupciones significativas desde 1999, la cifra asciende a 43 para los 4 meses iniciales de este año.

A esta confirmación de las predicciones mayas debemos añadir otras.
Según dichas profecías, a partir del eclipse de 1999 se incrementarían las guerras y la destrucción.

El cono de sombra de este eclipse se proyectó precisamente sobre Medio Oriente, Irak, Irán, Afganistán, Paquistán e India, señalando un área sacudida por los conflictos más sangrientos y la amenaza permanente de una confrontación entre Paquistán e India, ambos con arsenal nuclear.

Al acercarse el 2012 una ola de calor aumentaría la temperatura del planeta, produciendo cambios climáticos, geológicos y sociales sin precedentes, con una rapidez asombrosa. Estamos inmersos en dicha dinámica. El acelerado derretimiento de los glaciares en todo el mundo y la aparición de zonas verdes en la Antártida es ya un hecho confirmado científicamente.También anunciaron los cambios inesperados de la actividad del Sol que los científicos están verificando.

Las profecías mayas pronostican la aparición de un cometa, con alta probabilidad de un impacto contra la Tierra. Curiosamente, también en el Apocalipsis de San Juan se predice la llegada de este cometa llamado «Ajenjo» como signo del «Final de los Tiempos».

Otra coincidencia llamativa es que el 11 de agosto de 1999, no sólo tuvo lugar el último eclipse total del milenio, sino la formación de una configuración astrológica muy rara: la Gran Cruz Cósmica, formada en los signos de Tauro, Leo, Escorpio y Acuario, por el Sol, la Luna y tres planetas (AÑO/CERO, 102).

Esta Cruz también nos remite al Apocalipsis porque evoca a «los cuatro vivientes custodios del Trono».
El primero es descrito como «semejante a un león» (Leo), el segundo «semejante a un toro» (Tauro), el tercero «con semblante humano» (Acuario, el Aguador) y el cuarto semejante a un águila (Escorpio).
Estamos ante un simbolismo complejo que encaja con las profecías mayas del comienzo del «Sexto Sol»: una nueva era que, según su predicción, supondrá «el final del tiempo del miedo» y una Humanidad renovada cósmicamente, que construirá una civilización superior a la actual.

Esta convergencia de expectativas, independientes unas de otras, que avalan las profecías mayas es otro hecho a tener en cuenta.

Resulta inevitable recordar a maestros como Sri Aurobindo que, junto a su compañera Madre y su discípulo Satprem, promovieron una transformación fisiológica, convencidos de que, en un ser humano superior, debería producirse «el despertar» del cuerpo a nivel celular e incluso de los átomos.

Una evolución programada

Aurobindo enseñó que se produciría «un descenso de la luz superior a las partes más bajas de la naturaleza», que favorecería el acceso del ser humano a un nivel de conciencia más elevado que el actual.

¿Podría este cambio ser activado o favorecido por ese gran evento cósmico que anunciaron las profecías mayas? ¿Podría ese salto vibracional del Universo, transmitido por el Universo al Sol y por éste a la Tierra, estar impulsando «la gran transformación» que, según los mayas, llegará definitivamente a nuestro planeta el sábado 23 de diciembre de 2012?

En cualquier caso, todas estas profecías son muy elocuentes respecto a dicho salto cualitativo en la evolución de la conciencia.

El cambio cósmico crea las condiciones, pero la transmutación interior sólo puede ser el resultado de una decisión libre y de un trabajo interior individual.

En este final del último Katum del calendario maya el Cielo nos pone ante una encrucijada: autodestrucción o transformación. Nos hallamos, por tanto, en una especie de «tierra de nadie»: una fase definitiva que ya no pertenece a la vieja era, pero tampoco a la que amanecerá dentro de siete años, cuando se abra «la puerta» cósmica de un tiempo renovado.

En cualquier caso, nos parece evidente que los hechos corroboran las profecías mayas lo suficiente como para tomarlas en serio y examinarlas sin prejuicios a la luz de lo que sabemos del mundo. ¿La evolución biológica y psicoespiritual responde a una programación cósmica inteligente? Este es, sin duda, el gran misterio que se nos plantea”.

fuentes:

http://ampliandoconciencias.blogspot.com/search/label/profecia
http://ciencia.nasa.gov/headlines/y2005/10jun_newstorm.htm

la llamarada del sol (esta fue la que ocurrio el dia del cambio de eje, no la del 2005):

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3 Responses to “Cambio de polaridad solar”


  1. 1 alejandra
    febrero 10, 2009 en 8:26 pm

    Estoy hace mucho tiempo estudiando sobre el tema con mi esposo, el estudiò en Europa y tiene muchos años de investigacion de fenòmenos geològicos , la duda que nosotros tenemos es a què se refieren los mayas con que el sol va a recibir un rayo desde el centro de la galaxia , si el centro de la galaxia de nuestro sistema solar esta a muchos años luz, de distancia, es como imposible. Yo creo ,que es otra cosa la que quisieron decir los mayas , es muy probable que es sol pueda sufrir grandes cambios, eso es verdad y por supuesto que eso puede afectar en forma considerable la vida en la tierra. Bueno ese es nuestro humilde comentario, si tienen alguna respuesta ,por favor comunìquense con nosotros.
    Gracias.
    Alejandra Angel

  2. 2 Gego
    marzo 12, 2009 en 7:41 pm

    En cuanto al paso del tiempo:

    En notorio que entre mayores son nuestras actividades y responsabilidades en la vida el tiempo no nos alcanza, a esto le llamamos el tiempo va muy rapido que no nos alcanza. De alli la frase de Einstein, que el tiempo es relativo.
    Cuano uno es niño, las actividades son menores y mucho menos las responsabilidades por lo tanto el tiempo va lento, tan lento que ni nos preocupa eso.
    Llevamos años con relojes en la muñeca, aparato que nos muestra exactamente durante 365 dias al año como no cambia la velocidad del tiempo de rotación del planeta ni tampoco su traslación, por lo que simplemente es erroneo pensar que el tiempo va más rápido. Simplemente es relaitvo a la cantidad de actividades y responsabilidades que tiene cada persona.
    Igual se siente cuando alguien con sumas ocupaciones se va de vacaciones, simplemente se vuleve loco por qu eno encuentra que hacer con el tiempo que le sobra. simplemente el tiempo es relativo.

  3. 3 susana
    octubre 23, 2009 en 1:55 pm

    yo opino que es cierto definitivamente que ocurren y ocurriran cambios transformaciones, o como quiera llamarseles pero nadie y ni siquiera los mayas pridian haber dejado una fecha exacta ya que DIOS es el unico que sabe.


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